Coaching

Qué es el coaching

El coaching es un proceso de acompañamiento en el que coach y cliente establecen un acuerdo sobre aquello que desean explorar o trabajar. A través de conversaciones estructuradas y de una relación basada en la confianza, la ética y el respeto, el coaching crea un espacio donde la persona puede reflexionar, ampliar su mirada y descubrir nuevas posibilidades para avanzar hacia aquello que es importante para ella.

Tal y como yo lo entiendo y practico, el coaching se fundamenta en las competencias y el código ético de la International Coaching Federation (ICF). Esto implica acompañar desde la presencia, la escucha activa, la curiosidad, el no juicio y la confianza en que cada persona posee dentro de sí los recursos necesarios para encontrar sus propias respuestas.

El protagonista del proceso siempre es el cliente. Mi papel como coach no es decirte qué hacer ni marcar el rumbo, sino acompañarte para que puedas descubrir el tuyo.

Qué no es el coaching

Del mismo modo que es importante saber qué es el coaching, también lo es conocer qué no es. Esto ayuda a comprender mejor en qué consiste un proceso de coaching y a decidir si es el acompañamiento que estás buscando.

El coaching no es recibir consejos sobre cómo deberías vivir tu vida ni que otra persona tome decisiones por ti.

No es una terapia psicológica ni sustituye el trabajo de otros profesionales cuando las circunstancias requieren otro tipo de intervención.

No es mentoría, consultoría ni formación, ya que el coach no comparte su experiencia para indicar el camino que considera más adecuado.

Tampoco es una fórmula mágica ni un proceso en el que los cambios sucedan sin implicación. El verdadero protagonista del proceso eres tú. Eres quien decide, quien reflexiona, quien actúa y quien construye su propio camino. Tú eres quien conoce tu propia historia, tus propios tiempos y tu propia manera de mirar la vida.

Mi papel como coach no es ofrecer respuestas, sino acompañarte para que puedas descubrir las tuyas.

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Cómo acompaño

Cada coach acompaña de una manera diferente.

Esta es la mía.

No porque crea que sea la única forma de hacerlo, sino porque es la que nace de mi manera de entender a las personas, de mirar la vida y de la profunda confianza que deposito en quienes deciden comenzar un proceso de coaching.

El espejo

A menudo imagino el coaching como un espejo.

Un espejo no le dice a una persona quién es ni quién debería llegar a ser. Tampoco modifica aquello que refleja.

Simplemente devuelve la imagen que tiene delante para que quien la observa pueda verse con mayor claridad.

Para mí, ese es el papel del coach.

A través de la presencia, la escucha, las preguntas, el silencio y las competencias propias del coaching, acompaño a la persona para que pueda observarse desde nuevas perspectivas, descubrir aquello que quizá estaba pasando por alto y encontrar respuestas que solo ella puede construir.

No sostengo el timón de su vida ni decido el rumbo que debe seguir.

Sostengo un espacio seguro donde pueda detenerse, escucharse y descubrir sus propias respuestas.

Qué encontrarás

Cada proceso de coaching es diferente porque cada persona también lo es. No puedo decirte cómo será el tuyo, porque eso dependerá de lo que quieras trabajar, del momento en el que te encuentres y del camino que vayamos construyendo juntos.

Lo que sí puedo contarte es qué encontrarás si decides comenzar este proceso conmigo.

Encontrarás un espacio seguro donde poder detenerte sin sentir que tienes que tener todas las respuestas.

Encontrarás un lugar donde podrás pensar en voz alta, cuestionarte, mirar las cosas desde otras perspectivas y descubrir posibilidades que quizá hasta ahora no habías contemplado.

Encontrarás escucha, presencia y respeto. Un espacio sin juicios, sin prisas y sin que nadie decida por ti.

Encontrarás preguntas que, en ocasiones, resultarán incómodas. No porque busquen hacerte daño, sino porque algunas respuestas importantes necesitan tiempo, honestidad y valentía para aparecer.

Encontrarás momentos de claridad y también de incertidumbre. Ambos forman parte del proceso.

Encontrarás pequeños descubrimientos que, con el tiempo, pueden convertirse en grandes cambios.

 

No siempre podemos elegir lo que nos ocurre, pero sí podemos descubrir nuevas maneras de relacionarnos con ello. Y, a veces, ahí comienza el verdadero cambio.

Lo que no puedo prometerte

No puedo prometerte respuestas rápidas.

No puedo prometerte que el camino sea siempre fácil.

No puedo prometerte que nunca aparecerán el miedo, la duda o la incomodidad.

 

Lo que sí puedo prometerte es que caminaré a tu lado con presencia, respeto y compromiso durante el tiempo que compartamos este proceso.

 

Confío profundamente en algo que he aprendido tanto en mi propia experiencia como acompañando a otras personas: muchas veces, las respuestas que buscamos no están lejos de nosotros. Solo necesitan un espacio donde puedan ser escuchadas.

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"Las respuestas importantes rara vez llegan desde fuera. A veces, solo necesitan un espacio donde puedan ser escuchadas"

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